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Días de silencio

Desasosiega Fermín Fernández Belloso al arrancar su poemario con los conceptos de la casa, la noche y la soledad. Nos lleva a darnos cuenta de que, si al llegar la noche y buscar el refugio de la casa, lo que nos espera tras la puerta que cerramos a nuestra espalda es la soledad, se cierra un círculo tremendo: nuestra familia, a la larga, somos nosotros mismos, resumidos en esencial soledad, aunque en nuestro entorno se escuchen voces más o menos cercanas. ¿Acaso el poeta está siempre solo? Yo diría que sí. Y que escribir un poema es un intento desesperado de hablar con uno mismo.

M. ª Socorro Mármol Brís

16,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Peso 0.224 kg
Páginas

138

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788417043148

Sobre el autor

Fernández Belloso, Fermín

Fernández Belloso, Fermín

Fermín Fernández Belloso. Nacido en Alcázar de San Juan en 1978 y criado en Pedro Muñoz (Ciudad Real), estudió Psicología Clínica en la Universidad Pontificia de Comillas y Derecho en El Real Colegio M.ª Cristina, de San Lorenzo de El Escorial. En 1992 ganó el III Concurso de Creación Literaria para Niños de Ciudad Real; en 1996, el III Premio Literario Villa del Mayo Manchego. En 2004 publicó Cuentos de pan y pimiento (BAM). En 2009 realizó el guion del cortometraje Tres mejor que dos. En 2013 recibió el Primer Premio del XXVIII Certamen Internacional de Poesía Mística de Malagón. En 2014 publica el poemario El niño y la guerra (Vitruvio). Ha participado en Un año después y otros relatos breves polifónicos y en el libro de cuentos infantiles El cumpleaños de Aracne y otros cuentos (ambos de Sial Pigmalión). Es miembro del PEN Club Español.

La primera vez que leí este poemario, me dije: algo hay en él que lo hace diferente a los demás. Pero no me paré a pensar qué era lo que me «extrañaba» de él, por decirlo de alguna manera. Luego Fermín me pidió que hiciera este prólogo. Leí de nuevo el poemario. Me detuve en su triple introducción, tres poemas titulados «La casa», «La noche» y «La soledad», y de nuevo me sedujo el desasosiego de lo inasible: esa sensación de que algo está pasando ante nuestros ojos sin que seamos capaces de explicar el espectáculo al que asistimos.

Por intentar una explicación coherente, traté de recordar mi definición de «familia»: Familia es el conjunto de los que quedan en la casa cada noche, cuando cerramos la puerta a nuestras espaldas. ¡Bien! Ya teníamos dos de los tres conceptos iniciales e iniciáticos del poemario de Fermín: la casa y la noche.

Pero, si al llegar la noche, y buscar el refugio de a la casa, lo que nos espera tras la puerta que cerramos a nuestra espalda es la soledad, se cierra un círculo tremendo: nuestra familia, a la larga, somos nosotros mismos, resumidos en esencial soledad, aunque en nuestro entorno se escuchen voces más o menos cercanas.

¿Acaso el poeta está siempre solo? Yo diría que sí. Y que escribir un poema es un intento desesperado de hablar con uno mismo.

M.ª Socorro Mármol Brís

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