La primera vez… que no perdí el alma, encontré el sexo

De todas estas primeras veces, el despertar de la sexualidad se lleva la palma en cuanto a historias, mitos, puntos de vista e interpretaciones. Casi es un tópico preguntar a las personas más cercanas, con quienes mantenemos una vinculación íntima o afectiva, cómo resultó su «primera vez», con quién la compartió, qué recuerda de ella. Prepárense, por tanto, queridos amigos, para perder la virginidad y el puritanismo ególatra y pasen a formar parte de un amplio mundo de juegos compartidos, los juegos del amor, un mundo inundado de sensaciones y percepciones sublimes.

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Detalles del libro

Peso 0.618 kg
Páginas

410

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788415916901

Sobre el autor

AA.VV.

Varios Autores

Hay momentos, actividades y experiencias que, por los motivos más diversos, resultan inolvidables: el nacimiento de un hijo, ese viaje maravilloso que nos posibilitó cono­cer mundo, el beso inocente o apasionado que nos hizo descubrir el amor, un abrazo fra­ternal, la primera relación sexual…

Efectivamente, La primera vez… que vivimos un acontecimiento importante se fija con fuerza en la memoria y, de alguna manera, condiciona nuestras vidas. Recordar esa «primera vez» es, en cierta forma, revivirla, vivirla de nuevo, de manera distinta, fusio­nando lo real con lo imaginado, aunque con la misma capacidad de sentir, o quizá mayor, que cuando nos aconteció realmente.

De todas estas primeras veces, el despertar de la sexualidad se lleva la palma en cuanto a historias, mitos, puntos de vista e interpretaciones. Casi es un tópico preguntar a las per­sonas más cercanas, con quienes mantenemos una vinculación íntima o afectiva, cómo resultó su «primera vez», con quién la compartió, qué recuerda de ella.

Antonino Nieto ha reunido a un nutrido y excelente grupo de escritores y poetas para que nos cuenten «su primera vez» o la de cualquier personaje observado o nacido de su imagina­ción. De esta manera, nos harán copartícipes de recuerdos, sentimientos y emociones irrepe­tibles, aunque con la posibilidad de ser asimilados e interiorizados por todos los lectores, para dar vida a la mejor literatura, la más auténtica y sentida, la más sensual y sugerente.

Prepárense, por tanto, queridos amigos, para perder la virginidad y el puritanismo ególatra y pasen a formar parte de un amplio mundo de juegos compartidos, los juegos del amor, un mundo inundado de sensaciones y percepciones sublimes. Seguro que repetirán. Pero ya no será La primera vez.

Basilio Rodríguez Cañada

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