No llores por mí, Argimira

Con buen gusto, la ironía es una maravillosa forma de expresión del humor. El autor de este libro hace ironía de la buena y esconde un mensaje para que los listos trabajen un poco. No es que sea el mono el que puede humanizarse, algo ya demostrado por la ciencia, sino, y ahí está la ironía, cómo el hombre ha sido capaz de alejarse tanto de la sensibilidad de su ancestro. Vivimos en una obsesión antropocéntrica, pensando que estamos en el centro de todo, pero realmente si estamos en el centro de algo, es en el centro de una minúscula partícula de arena en la playa más grande que podamos imaginar. En esa playa lo único que podemos hacer es interactuar entre nosotros y sería fantástico si aprendiéramos a amarnos.

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SKU: 9788416447343 Categoría: Etiquetas: , ,

Detalles del libro

Peso 0.303 kg
Páginas

190

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788416447343

Sobre el autor

Díaz-Pache Montenegro, Santiago

Díaz-Pache Montenegro, Santiago

Santiago Díaz-Pache Montenegro (El Ferrol, 1948). Bachillerato en El Ferrol, Roma y La Coruña. Estudios superiores en la Escuela de Náutica de La Coruña.

Navegaciones por más de medio mundo en buques de pasaje, petroleros, cargueros, y transportes de coches.

Terminó sus días de marino profesional como Capitán, al mando de varios buques, y su vida laboral como Jefe de Agencia en una consignataria de buques en el puerto de La Coruña.

Actualmente vive a caballo entre La Coruña y Sevilla (de donde es su mujer).

Ha publicado los libros de relatos Cuanto Cuento y Anonima sociedad, este último también en Pigmalión Ediciones. Ha colaborado en programas de radio y diarios digitales con crónicas de actualidad y ha publicado artículos en prensa nacional.

Aficionado a la fotografía, obtuvo varios premios a nivel nacional. También realizó con ellas posters institucionales. Ha publicado portadas en revistas nacionales e internacionales. Sus aficiones son: viajar, la fotografía, el campo, la mar. Sus pasiones: la familia y los amigos. Es un devorador de libros con mala memoria, y si la cultura es lo que queda después de haber olvidado, pues...

Con buen gusto, la ironía es una maravillosa forma de expresión del humor. Este libro aparece preñado de ironía como adorno literario, pero uno, al que sólo le queda escribir la biografía del autor, intuye que el autor hace ironía de la buena y esconde un mensaje para que los listos trabajen un poco. No es que sea el mono el que puede humanizarse, algo ya demostrado por la ciencia, sino, y ahí está la ironía, cómo el hombre ha sido capaz de alejarse tanto de la sensibilidad de su ancestro. Manolo y Mira murieron realmente de pena al comprobar que ellos querían pertenecer al mundo de lealtad, de verdad, de amor, de instinto y de “valores naturales” del otro lado de la valla. A Manolo se lo llevó la sorpresa en la que su mundo no había entrado jamás, de ver que los monos “querían”. A Mira la mató la pena al ver cuánto tiempo tuvo que esperar para sentirse plenamente querida y deseada.

La tranquilidad es la característica primordial de un cierto escepticismo y también rezuma en Santiago. Cuando se ha vivido un poco, una de las enseñanzas del vivir es que nunca pasa nada, e incluso cuando pasa, nunca pasa nada. Vivimos en una obsesión antropocéntrica, pensando que estamos en el centro de todo: de la creación o la evolución, de la toma de decisiones, del futuro del planeta, pero realmente si estamos en el centro de algo, es en el centro de una minúscula partícula de arena en la playa más grande que podamos imaginar. En esa playa lo único que podemos hacer es interactuar entre nosotros y sería fantástico si aprendiéramos a amarnos.

Juan A. Corbalán

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