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Ágora. Primeros versos de un joven sexagenario

No parece Ágora la obra de un poeta novel, aunque lo sea. Se trata de un libro muy variado conceptual y estilísticamente; tienen en él cabida el amor, el erotismo, la muerte, la duda existencial, el canto a la amistad, la crítica social… Es la expresión lírica de cómo vive su realidad una persona que ya ha atravesado esa frontera psicológica que supone el haber cumplido sesenta años y que descubre suficientes motivos para renovarse a sí misma y seguir manteniendo la ilusión. Es una lección de vida –salpicada de ribetes autobiográficos–, con todas sus injusticias, paradojas, rebeldías, frustraciones, derrotas y victorias.Nada más… ¡y nada menos!

20,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Páginas

262

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788416447381

Sobre el autor

Herrero Rey, Ángel

Herrero Rey, Ángel

Ángel Herrero Rey(Madrid 1952), licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Posteriormente curso un Máster en Psicología Vincular con el Grupo Quipú.

Desde el año 1989 hasta el 2010 trabajó como Responsable de Selección y Promoción del Personal en el Departamento de Recursos Humanos de la multinacional Makro. En dicha empresa fue el responsable de la revista de comunicación interna. Actualmente es alumno de Humanidades en la Universidad de Mayores del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid.

Ágora. Primeros versos de un joven sexagenario es su opera prima.

No parece Ágora la obra de un poeta novel, aunque lo sea. Se trata de un libro muy variado conceptual y estilísticamente; con toques autobiográficos que, en muchas ocasiones, manifiestan tremendas nostalgias; y también con ribetes idealistas de una persona comprometida con determinadas causas sociales –las de los más débiles y desfavorecidos–; y también, con un toque de erotismo en esa desenfadada expresión que se encuentra detrás de muchos versos ajustados a los más ortodoxos cánones de la métrica y de numerosísimos versículos más bien heterodoxos que reflejan la enorme creatividad de un temperamento artístico innovador. Ágora, en definitiva, es la expresión lírica de cómo vive la realidad presente –«su realidad»– una persona que ya ha atravesado esa frontera psicológica que supone el haber cumplido sesenta años y que descubre suficientes motivos para renovarse a sí misma y para seguir ilusionándose con las «pequeñas cosas cotidianas», que pasan a ser «grandes cosas cotidianas»; para abrir caminos –luminosos, unas veces; tortuosos, otras– que amplíen su concepción del mundo –con la muerte como referente no muy lejano, aunque, hoy por hoy, Herrero esté «ebrio de vida»– y que espoleen su sensibilidad hacia una mejor percepción de la creación artística –llámese Cine, Música, Literatura…–; unos caminos que, aunque se adentran todas las Artes, conducen, de modo inexorable, al «Arte Poética», que se convierte, así, en su propio soporte vital. Y ello sin perder lo que atrás se deja, un pasado que hace posible el presente y se proyecta sobre el futuro, lo que aporta un deje de melancolía y tiñe de cierto neorromanticismo el quehacer poético de Herrero.

Ágora es un libro en el que tienen cabida el amor y la muerte: el amor como aspiración imperecedera, con sus componentes emotivos y sensitivos –del erotismo al sexo–; y la muerte como algo con lo que hay que familiarizarse, afrontándola con una cierta resignación que nada tiene que ver con el victimismo, evitando su aureola patética, y resistiendo con los restos más saludables del cuerpo y del espíritu. En Ágoratambién está presente la duda existencial y las incertidumbres que conlleva; y el canto a la amistad, ya sea en forma elegíaca –como recuerdo de los ausentes–, ya sea en forma de odas que celebran la alegría de poder seguir recorriendo juntos los caminos de la vida. Y no se olvida el poeta de incluir poemas de crítica social, porque también es la suya una «poesía de denuncia», una «poesía comprometida» que aborda sin hipocresías cuestiones consideradas tabúes por la hipocresía de una sociedad que en lugar de afrontarlas con serenidad, mira para otro lado, que casi siempre es el de la conveniencia de quienes ostentan el poder de forma omnímoda. Y también hay en este libro poemas que exaltan la belleza que el ser humano es capaz de generar y, a la vez, de destruir. En definitiva, Ágora es una lección de vida –salpicada de ribetes autobiográficos–, con todas sus injusticias, paradojas, rebeldías, frustraciones, derrotas y victorias. Nada más… ¡y nada menos!

Fernando Carratalá

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