Nieve-negra

Nieve negra. Sonetos 1990-2003

30,00 IVA Incl.

SKU: 9788495498847 Categoría: Etiquetas: , ,

Detalles del libro

Páginas

736

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788495498847

Sobre el autor

Alcalá-Zamora, José

Alcalá-Zamora, José

José Alcalá-Zamora, historiador, corredor de fondo y poeta, nació en Málaga en septiembre de 1939. Es­tudioso de la España áurea y del dra­maturgo Calderón de la Barca, ha corrido la distancia maratónica o ultramaratónica en 274 ocasiones. Autor, hasta la fecha, de 41 poema- rios, dos de ellos inéditos, y de 5.432 sonetos en diecisiete campos temáti­cos diferentes, desde el espiritual o el erótico y ultrasádico hasta el satírico o amoroso. Prepara desde hace varios meses la edición de su obra magna, Mis mil mejores sonetos.

Las ascuas de un crepúsculo dorado es la primera novela que publica.

Nieve negra. La imposible blancura umbría que sirve de pórtico al extenso compendio poético de José Alcalá-Zamora y que reescribe la barroca nieverojade Luis de Góngora ya no es imagen hiperbólica de las mejillas femeninas, sino inesperada radiografía de un alma. Este espejeante juego de luz y sombra constituye una traición. Una altísima traición de esas que les suelen acontecer a los poetas auténticos, pues con el níveo azabache de su epígrafe el autor nos entrega (acasomalgré-lui) las pulsiones más hondas de su psique profunda.

Alcalá-Zamora sostiene un fecundo diálogo con los contextos literarios más diversos. imposible aludir a la albura nívea sin invocar les neiges d’untandeFranois N’ilion, el cisne blanco de Horacio, de Ovidio, de Mallarmé, de Hugo, de Lautréamont y de Baudelaire, heredado por Rubén Darío y los modernistas; la “Symphonie en blanc majeur” de Théophile Gautier; los “blancos imposibles” de Juan Ramón Jiménez: “la nata de la humanidad” del “Cristo de Velázquez” de Unamuno; el Blancoimpoluto de Octavio Paz; la nívea espuma del mar de la Galatea arquetípica de Ovidio y de Góngora; la llama blanca que robara Prometeos el círculo de luz purísima en el cual Dante accedió a la visión beatífica; el Aleph diamantino de Borges; la hostia consagrada en las manos indignas pero creadoras de Lope de Vega; el “almendro en invierno” o “niño de nieve” del villancico tradicional, que rememora José Hierro en Central Park.

El oxímoron que el poeta ha elegido para resumir su opus magnum tiene otras connotaciones, que apuntan a la expresión literaria de los procesos de la más alta vida del alma. Su nievenegraconsuena con la luz negrade Simnani, con el rayo de niebladel Pseudo-Dionisio Aeropagita, con la noche luminosay el mediodía oscurodel persa Shabastari, con la noche amable más que el alboradade San Juan de la Cruz. Extraño, pero cierto: el epígrafe de nuestro autor tiene estirpe mística.

Luce López-Barah
Universidad de Puerto Rico

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