Pasajeros-del-olvido

Pasajeros del olvido

Hay un momento en este libro en que nos entrega la clave de su poética. En el poema titulado «Equipaje del alma» –no se olvida de cuál es su equipaje en este tren lanzado en el que le acompañamos–, termina con un dístico rotundo:

No es la poesía pasajero del olvido.
Es la mentira necesaria que fabrican los sueños.

Enrique Gracia Trinidad

15,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Páginas

84

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788415746584

Sobre el autor

Diego, Sol de

Diego, Sol de

Sol de Diego Nacida en la ciudad de Salamanca, ha publicado los libros de poesía Abismos del Amor (Huerga y Fierro, 2005), Corazón Viajero (Huerga y Fierro, 2007), ambos con prólogo de Leopoldo de Luis, Premio Nacional de las Letras Españolas, y Pasajeros del Olvido (Sial, 2015), con prólogo de Enrique Gracia Trinidad.

Su obra ha sido incluida en las antologías Erato bajo la Piel del Deseo (Sial, 2010) y Los Mejores Poemas de Amor (Pigmalión, 2013), así como en el libro Decíamos Ayer, antología en homenaje a Fray Luis de León, XVI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, 2013.

Ha publicado en diversas revistas literarias, como Mirador, de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, a la que pertenece. Actualmente, compagina se labor como escritora con su participación en recitales poéticos.

Ha cursado, además, estudios de arte dramático y de música, así como de doblaje. Ha trabajado como modelo y actriz, destacando sus participaciones en las películas Tango, de Miguel Hermoso y Kika, de Pedro Almodóvar, en las obras de teatro Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, Lady Macbeth, de Shakespeare, La Boda y el Aniversario, de Antón Chejov y Anda mi Madre, de Juan José Alonso Millán, en la serie de TV Farmacia de Guardia, de Antonio Mercero y en diversos spots publicitarios.

Sol de Diego escribe desde hace años de forma continuada y voluntariosa, intentando volcar en sus versos todo el amor, el fracaso, el dolor, el placer…

Es una búsqueda constante y fiel, un poco al hilo del verso de Antonio Machado –«se canta lo que se pierde»–, un tanto procurando luchar contra esa idea, desde la compulsiva obsesión por la permanencia que casi siempre tuvieron los artistas.

Ella es la primera pasajera y al mismo tiempo quien gobierna este tren que hace estandarte del olvido para que todos nosotros podamos ser sus compañeros de viaje; para que sumemos nuestro impulso y nuestra condición a los suyos; cómplices en este camino tan iniciático como auténtico.

Sol de Diego sabe que la poesía es un trabajo duro; nada que ver con tanta simpleza en la que se pierden los que pretenden escribir poemas sin esfuerzo, tal y como les vienen las ideas a la cabeza. Me consta que corrige sus poemas, que los muestra a colegas más avezados para que le señalen defectos y le propongan cambios. Ese es un mérito añadido, la humildad de quien busca mejorar, afianzar lo sabido, descubrir más caminos. A tal esfuerzo, se entrega sin contemplaciones, con impertérrita vocación, con entusiasmo a prueba de dificultades.

Enrique Gracia Trinidad

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