9788416447718

Soleá

A lo largo de medio centenar de soleares más una, la que incluye el prólogo, Vicente Araguas despliega su concepto epigramático sobre una infinidad de sentimientos. El de soledad, el primero. Pero acompañado de un humor intransferible, que se hace ironía (elegante por definición) para no incurrir en el sarcasmo. No solo eso, en este conjunto de estrofas mínimas, tres versos octosilábicos, con rima consonante en los impares, dejando que el par vaya por libre, hay también reflexión metaliteraria, erotismo, amor correspondido o correspondiente… Un libro de soleares que es una fiesta y una invitación al juego. Juego de espejos, sin duda, pero juego for sake of art, que así es –o debiera ser– la vida.

14,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Páginas

63

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788416447718

Sobre el autor

Araguas, Vicente

Araguas, Vicente

Vicente Araguas (Xuvia-Neda, Coruña, 1950) es doctor en Filología Inglesa, con una tesis sobre El mundo poético de Bob Dylan, publicada con el mismo título por Sial Pigmalión. Ensayista, pues, novelista, crítico literario, traductor desde diferentes idiomas, Araguas se considera, fundamentalmente, poeta. En gallego y castellano. En esta última lengua, a la espera de su anunciada El deseo aislado. Poesía completa, ha publicado hasta la fecha cuatro libros. Dos de ellos, No se llora con la boca llena y Soleá, en esta misma editora. No se llora… tiene traducción italiana, Non se piange con la bocca piena (Lepisma), a cargo de Sabrina Lembo. Ayer y todavía es una vuelta de tuerca más en la reconstrucción del pasado, poético y vital, del autor, quien, a partir de indudables premisas estéticas, aborda un concepto ético inseparable de la dureza melancólica del oficio de vivir. También del de amar. Vicente Araguas, en fin, se alimenta de un pasado reconstruido desde el presente, dando paso con el «todavía» a un rayo de esperanza, que se deja ver en el fondo del telonaje, como en La tempestad de Giorgione, ese cuadro por el que dice sentir fascinación. Como antólogo, de poesía gallega en este caso, ha publicado, también en Sial Pigmalión La lluvia en el mar, análisis y repaso de lo que se gobierna actualmente, en términos poéticos, en la Galicia de Vicente Araguas.   

En este libro, a lo largo de medio centenar de soleares más una, la que incluye el prólogo, Vicente Araguas despliega su concepto epigramático sobre una infinidad de sentimientos. El de soledad, y no podía ser de otra manera, el primero. Pero un sentimiento de orfandad que, evitando el pleonasmo, no viaja solo, sino acompañado de un humor intransferible, que se hace ironía (elegante por definición) para no incurrir en el sarcasmo. No solo eso, en este conjunto de estrofas mínimas, tres versos octosilábicos, con rima consonante en los impares, dejando que el par vaya por libre, hay también reflexión metaliteraria (Pessoa, aquel gran solitario, sombra de sombras), erotismo, amor correspondido o correspondiente y toda una variación de bebidas largas (en vaso corto, eso sí, valga el oxímoron). Que tanto que vale en un libro contradictorio, de soledades acompañadas, de retruécanos, de cobras que cobran y se recobran. Un libro de soleares que es una fiesta. Y ahí es donde Vicente Araguas, poeta del Norte que mira hacia el Sur (pero sin perder jamás el Norte), se explaya y expande. Festero como es la soleá, en un libro que no deja de ser una invitación al juego. Juego de espejos, sin duda, pero juego for sake of art, que así es –o debiera ser– la vida.

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