Presentación en Colmenar Viejo (Madrid) del libro: Un perdón para morir. Diario de un hombre herido
Intervendrán:
Ángeles Castillo Núñez, escritora, traductora y prologuista de la obra,
Francisco Gutiérrez Carbajo, catedrático de Literatura española en la UNED,
Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión,
y Manuel Athané, autor de la obra.
Les esperamos.
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Manuel Athané nació el 24 de mayo de 1951 en Granja de Torrehermosa, Badajoz. Maestro relojero, máster en microelectrónica del cuarzo. Escritor, poeta, actor, viajante, fabulador, risoterapeuta, imaginador, exmaratoniano, trotamundos, comunicador y susurrador de versos.
Ha participado como ponente en los siete encuentros internacionales «Silos Literario» celebrados en Santo Domingo de Silos, en las primeras Jornadas Tunecino-Españolas: Cultura, Literatura y Arte (Túnez 2013), en la Semana de Estudios Mediterráneos, Túnez y la Primavera Árabe: cultura, sociedad y revolución (Madrid 2014)y en los encuentros tunecino-españoles de intelectuales y escritores organizados en Túnez en 2011, 2012 y 2014.
Ha publicado: Pienso (1980), Un payaso roto (1981), Como polvo en la ventisca (Sial, 2010), Todo comenzó en San Valentín (Sial, 2011), Relatos de la vida (2012), Antología de Humor (2013), Escondido en las palabras (Sial, 2015), Susurros de otra vida (2016), Malafollá (2017) y Doña Malicia y sus espinas (2020). Ha colaborado en los libros colectivos Hay esperanza. ¡Vencimos al cáncer! (Pigmalión, 2015), Amour fou (Pigmalión, 2016) y Fucking cáncer (Pigmalión, 2018).
Un perdón para morir. Diario de un hombre herido
El protagonista de Un perdón para morir, el amante, el hombre herido, ebrio de amor, de pasión y de locura, que con palabras soleadas intenta hacernos cómplices para sus días más oscuros, utiliza a los lectores para que le acompañemos en su propia muerte y le digamos amén por su dolor, por su drama, por existir. Se confiesa como el más pecador de entre todos los seductores de torpe aliño que en el mundo han sido, y que tantas páginas de gloria han aportado a nuestras letras, y cual tenorio, ante «el trance de abandonar el manantial de todos los mortales», implora su acto de contrición y pide perdón.
No hallará el lector ideas ni sentimientos del creyente que guarda el pecado en el pecho, eterno incensario de la carne del que ha amado mucho y que no sabe curar su herida, herida que es la del fracaso del hombre que, después de gozar del infortunio de haber probado la copa del éxtasis amatorio, su último aliento lo dedica a buscar la «muerte como herencia de un abandono». Se enfrenta a la relación de su yo con el deseo de hallar paz para el cuerpo y para el espíritu, mientras que se ve abocado a contar la irresistible y atormentada cercanía de su propio final.
Nos hallamos ante una obra de autor importante y enriquecedora con la que el hacedor de sueños, palabras, horas y minutos, Manuel Athané, consigue emocionarnos.
Ángeles Castillo Núñez
