Presentación en Madrid del libro: Cita previa
Intervendrán en el acto:
Yolanda Martínez López, directora del centro,
Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión,
y la autora, Teresa Marquina.
Les esperamos.
Grupo Editorial Sial Pigmalión
C/. Bravo Murillo, 123, 6.º D, 28020 Madrid
Teléfonos: 91 535 41 13 / 686 500 013
Correo electrónico: editorial@sialpigmalion.es
Blog: http://editorenvilo.blogspot.com http://sialediciones.blogspot.com
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Teresa Marquina nace en Madrid. Hija del guionista y director cinematográfico Luis Marquina y nieta del poeta y dramaturgo Eduardo Marquina, estudia Biblioteconomía y Relaciones Públicas y publica algún cuento en revistas del ramo. En 1973 se incorpora al mundo de la empresa y años más tarde escribe su primera novela, La verbena, que publica Plaza & Janés y presenta Francisco Umbral. La edición es de 3.000 ejemplares, que se agotan prácticamente en seis meses. En 2004 la editorial Milenio publica su segunda novela, Mechas, presentada por Andrés Amorós e Ignacio Gómez de Liaño. Colabora en algunas revistas literarias y en 2019 recopila una serie de artículos escritos por encargo más ocho cuentos inéditos en un libro que titula No sé si morirme o publicarlo. Al ser en su mayoría texto publicado recurre a la editorial Círculo Rojo. El libro es prologado y presentado por Mercedes Monmany. Por último, en 2021 la editorial Renacimiento hace una reedición de La verbena que iba a presentar Andrés Amorós, si bien, por circunstancias imprevistas no pudo ser y recaló de nuevo en Mercedes Monmany.
Cita previa
Una mujer mayor independiente acostumbrada a vivir sola descubre por azar un centro de apartamentos tutelados que le fascina, así que reserva una suite para después del verano no sin antes probarla durante una semana. Desde el primer día escribe un relato acerca de lo que se cuece en el centro y a grandes rasgos en el mundo. Un relato agridulce en clave de humor que aliente y justifique el precio de su nueva vida y haga de ella una aventura. Para lo cual, colorea el texto con fantasías presentes y anécdotas del pasado y, no contenta con eso, se inventa unos personajes de película de Agatha Christie que pueden dar juego si colaboran en la trama. Solo que los personajes, en desacuerdo con la encerrona, no solo no colaboran ni se manifiestan sino que se esfuman, lo que cuestiona la capacidad creativa de nuestra narradora, que se agarra una rabieta monumental. Logra superar el déficit y el relato avanza a buen ritmo mientras transcurre el invierno y la primavera. Planea acabarlo a la llegada del verano, cumpliéndose un año desde que pulsó la primera tecla e inició su estancia en el centro. Está satisfecha de su trabajo, pero le falta un final que lo redondee y le dé sentido y no lo encuentra. Marcha a Cadaqués descorazonada y se concede un receso. Y es ahí, en sus aguas míticas y cristalinas, donde las circunstancias le sirven uno en bandeja cuando menos se lo espera…
