Presentación en Madrid del libro: Viaje al país de la luna (Amadeo I)
Intervienen:
Vicente Araguas, profesor emérito del colegio y autor del libro.
Acompañará al autor Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión.
Les esperamos.
Grupo Editorial Sial Pigmalión
C/. Bravo Murillo, 123, 6.º D, 28020 Madrid
Teléfonos: 91 535 41 13 / 686 500 013
Correo electrónico: editorial@sialpigmalion.es
Blog: http://editorenvilo.blogspot.com http://sialediciones.blogspot.com
Facebook: http://www.facebook.com/pages/SIAL-Ediciones/235143067848

Vicente Araguas (Xuvia-Neda, Coruña, 1950), doctor en Filología Inglesa, tiene un largo recorrido como escritor. Profesor de Poesía en la actualidad, ha venido ejerciendo la docencia, media y universitaria a lo largo de medio siglo. Escritor en gallego y castellano, si bien su dominio principal es el poético —su último libro publicado por Sial Pigmalión, Basilio de Brito ha vuelto a Lisboa—, ha frecuentado también ensayo —su tesis doctoral, El mundo poético de Bob Dylan, publicada también por Sial Pigmalión— y narrativa. Viaje al país de la luna es su primera novela en español, luego de tres anteriores que aparecieron en gallego. Este debut supone otra vuelta de tuerca a la novela histórica, bien que su evidente documentación dé un salto hacia la fantasía, eso sí, debidamente embridada. Un salto sin red de un autor de imposible encasillamiento. Como el rey, de quien de puro republicano, Araguas se siente parcialísimo. Vicente Araguas es hijo predilecto de Neda. Honor que dice no cambiar por ningún otro.
Viaje al país de la luna (Amadeo I)
Amadeo I es en Italia, de donde salió para España con lágrimas en los ojos, intuyendo tal vez, lo que le esperaba, un ilustre desconocido. Bien que sus restos reposan en Superga (Turín). Amadeo de Saboya fue un rey valiente y galante, un demócrata excesivo para un tiempo histórico, el español, intolerante y resabiado. Vicente Araguas nos narra el dolor reflexivo de su personaje central en el transcurso de un viaje alucinado, el que lleva al segundo rey Galantuomo (el primero, su padre, Víctor Manuel II), al destierro, luego de su abdicación. De Madrid a Lisboa, en viaje suficientemente largo (y penoso) para que el rey demócrata (quien hubiera sido un espléndido presidente de república) desgrane sus pensamientos; políticos, históricos, eróticos, en paralelo con los de aquellos de quienes jugaron un papel importante en su reinado, tan efímero, apenas dos años. Así Adela Larra, su primera amante —y mentora— española, María Victoria dal Pozzo, su esposa, Fernández de los Ríos, Ruiz Zorrilla, Pío Nono, el propio Víctor Manuel II o el almirante Topete desgranan sus letanías sobre quien, habiendo sido convidado a regir un país, se encontró con un conjunto de indiferencias cuando no vejámenes de una nación habitada por selenitas. Y es que en un momento dado Amadeo le confiesa a ser ayudante, el fiel Dragonetti, que parece que hubiesen llegado al País de la Luna. De él marchó Amadeo I con lo puesto. También con el recuerdo de una muchacha caribeña, Altagracia Manglares, a la que entrevió en su primer viaje a España (cuando Isabel II quería casarlo con la Chata, aquella infanta tan oronda y castizorra), y que nunca fue suya, sino del Coronel Ardora. Pareja esta, Manglares y Ardora, que le dan un giro a la novela de Araguas, en tanto que la oxigenan, con un tono erótico. Una novela, pues, histórica, ma non troppo, escrita por un autor tan de fondo como el corredor aquel de su amado Alan Sellitoe.
Sonia Barboni
