Espejo de caballerías (libro segundo)

Con una base en el Orlando enamorado de Boiardo y en sus continuaciones, el Libro segundo de Espejo de caballerías (Toledo, Cristóbal Francés y Francisco de Alfaro, 1527) liquida el viejo mundo caballeresco de Roldán, Renaldos y el resto de los Doce Pares de Francia, para hacer surgir de sus cenizas un nuevo concepto de la caballería, más centrado en la defensa del cristianismo frente al infiel (a la manera en que las Sergas de Esplandián vienen a modificar en parte la concepción artúrica de la caballería que representaba el Amadís de Gaula). El protagonista de esta nueva imagen caballeresca será el infante Roserín, hijo de Rugiero y de Brandamonte, quien, tras derrotar a su tío Roldán en un par de ocasiones, liderará el grupo de los nuevos paladines carolingios, entre los que se encuentran Visobel de Orlán y Escardín de Risa, descendientes ambos de otros ilustres caballeros y damas de la corte de Carlomagno. Las luchas contra los musulmanes (representados en el rey Leopardo de Sericana), el desencantamiento de la isla de Salamina o de la Sala Encantada de Constantinopla y un buen número de combates singulares hacen a Roserín merecedor del amor de la princesa Florimena y facilitan su rápido ascenso en la escala de los grandes caballeros de todos los tiempos. Partiendo de la épica culta italiana, Pedro López de Santa Catalina construye su propia obra, solo remotamente inspirada en sus modelos.

25,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Páginas

264

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788496408692

Año de publicación

2009

Con una base en el Orlando enamorado de Boiardo y en sus continuaciones, el Libro segundo de Espejo de caballerías (Toledo, Cristóbal Francés y Francisco de Alfaro, 1527) liquida el viejo mundo caballeresco de Roldán, Renaldos y el resto de los Doce Pares de Francia, para hacer surgir de sus cenizas un nuevo concepto de la caballería, más centrado en la defensa del cristianismo frente al infiel (a la manera en que las Sergas de Esplandián vienen a modificar en parte la concepción artúrica de la caballería que representaba el Amadís de Gaula). El protagonista de esta nueva imagen caballeresca será el infante Roserín, hijo de Rugiero y de Brandamonte, quien, tras derrotar a su tío Roldán en un par de ocasiones, liderará el grupo de los nuevos paladines carolingios, entre los que se encuentran Visobel de Orlán y Escardín de Risa, descendientes ambos de otros ilustres caballeros y damas de la corte de Carlomagno. Las luchas contra los musulmanes (representados en el rey Leopardo de Sericana), el desencantamiento de la isla de Salamina o de la Sala Encantada de Constantinopla y un buen número de combates singulares hacen a Roserín merecedor del amor de la princesa Florimena y facilitan su rápido ascenso en la escala de los grandes caballeros de todos los tiempos. Partiendo de la épica culta italiana, Pedro López de Santa Catalina construye su propia obra, solo remotamente inspirada en sus modelos.

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