Leer el camino

En 1780 Dillon señalaba que la variedad y belleza contenidas en el Quijote hacían casi imposible viajar por España sin que los textos cervantinos vinieran a la mente del visitante. Tal declaración ponía de manifiesto una realidad que aún se ensancharía más con los años: que la huella de Don Quijote y de Cervantes se reflejaba en las obras de muchos viajeros, e incluso llegaba a condicionar la práctica de sus itinerarios. Este libro muestra la compleja diversidad de tal presencia, por su alcance y sus implicaciones muy distintas: de la admirada compasión por la figura humana de don Miguel al juicio sobre algunos de sus textos; desde las diferentes interpretaciones del Quijote a las noticias sobre su conocimiento y difusión. Pero donde los viajeros ofrecen un mosaico más variado y atractivo de testimonios es quizás en el ámbito de la utilización de personajes, textos, escenarios y episodios concretos de la novela a la hora de contemplar y de retratar España: Darlymple, que en 1774 interrumpía los escarceos nocturnos de una Maritornes del momento; Wilhelm von Humboldt, que recordaba al escudero vizcaíno; Washington Irving, que llamó Sancho a su guía; Dumas, que mostraba el gusto por un turismo literario por La Mancha interesante por su quijotesca; o esas Rambles in the footsteps of Don Quijote (1837) nacidos como de un viaje para seguir los pasos del Caballero de la Triste Figura.

Así se perfila un capítulo más de la vastísima historia de la recepción del Quijote y se ofrece una nueva perspectiva sobre lo cervantino en la fijación del canon de la literatura española en el exterior: ambos aspectos se plasman precisamente en un género convertido en referente indispensable para la construcción de la imagen del otro en los siglos XVIII y XIX.

25,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Páginas

380

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788496408234

Año de publicación

2006

En 1780 Dillon señalaba que la variedad y belleza contenidas en el Quijote hacían casi imposible viajar por España sin que los textos cervantinos vinieran a la mente del visitante. Tal declaración ponía de manifiesto una realidad que aún se ensancharía más con los años: que la huella de Don Quijote y de Cervantes se reflejaba en las obras de muchos viajeros, e incluso llegaba a condicionar la práctica de sus itinerarios. Este libro muestra la compleja diversidad de tal presencia, por su alcance y sus implicaciones muy distintas: de la admirada compasión por la figura humana de don Miguel al juicio sobre algunos de sus textos; desde las diferentes interpretaciones del Quijote a las noticias sobre su conocimiento y difusión. Pero donde los viajeros ofrecen un mosaico más variado y atractivo de testimonios es quizás en el ámbito de la utilización de personajes, textos, escenarios y episodios concretos de la novela a la hora de contemplar y de retratar España: Darlymple, que en 1774 interrumpía los escarceos nocturnos de una Maritornes del momento; Wilhelm von Humboldt, que recordaba al escudero vizcaíno; Washington Irving, que llamó Sancho a su guía; Dumas, que mostraba el gusto por un turismo literario por La Mancha interesante por su quijotesca; o esas Rambles in the footsteps of Don Quijote (1837) nacidos como de un viaje para seguir los pasos del Caballero de la Triste Figura.

Así se perfila un capítulo más de la vastísima historia de la recepción del Quijote y se ofrece una nueva perspectiva sobre lo cervantino en la fijación del canon de la literatura española en el exterior: ambos aspectos se plasman precisamente en un género convertido en referente indispensable para la construcción de la imagen del otro en los siglos XVIII y XIX.

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