Antonio Machado (Sevilla, 1875 – Collioure, 1939) es autor de una obra cuya solvencia trasciende las manifestaciones cambiantes de gustos, estéticas y generaciones. Formado intelectual y éticamente en el seno del institucionismo de Francisco Giner de los Ríos, su educación artística tuvo lugar en los círculos madrileños y parisinos del modernismo finisecular. A partir de ahí, los hitos de su andadura biográfica son los de su trayectoria como funcionario docente: Soria, Baeza, Segovia y Madrid. Con la guerra, en la que se situó del lado de la legalidad republicana, hubo de recorrer un viacrucis que, arrancando del Madrid asediado, pasó por las estaciones de Valencia, Rocafort y Barcelona hasta el exilio y la muerte en Collioure.

Por la coherencia entre su trayectoria biográfica, su evolución estética y su posicionamiento ético, Antonio Machado ocupa un lugar central en las páginas de la literatura española del siglo xx. Su escritura constituye un testimonio fundamental de las transformaciones culturales e ideológicas de nuestra historia contemporánea; se inscribe de manera significativa en el marco de la denominada Generación del 98, con la que comparte la preocupación por la identidad nacional, la reflexión histórica y la renovación del lenguaje literario. No obstante, la singularidad de Machado radica en su movimiento gradual desde una poética de raíz simbolista hasta otra de carácter moral y meditativo, orientada hacia la búsqueda de una verdad esencial. Por eso el acercamiento a una lectura de su obra poética exige una reflexión conjunta que abrace su biografía intelectual, su contexto histórico y las distintas fases de su producción literaria.