Petros Malamidis nació y creció en la ciudad griega de Tesalónica. Durante los últimos veinte años ha vivido en diversos países de Europa. Ha trabajado como psicólogo clínico en varios centros psiquiátricos de Londres. Actualmente se dedica a asistir a matronas. Él mismo dice que sin niños ni agua no hay vida.

Hace casi quince años debutó en el mundo de la literatura con la novela Ante la muerte¡risas!, obra basada en la vida de un estudiante griego en Bucarest, donde se entretejen las búsquedas existenciales del protagonista con sus múltiples preocupaciones filosóficas durante la gris transición poscomunista de Rumania, tras la caída de Ceaucescu, siendo el Amor el único faro que el protagonista y quienes le rodean encuentran en medio de semejante tormenta. La obra recibió críticas contradictorias y todavía hoy es una novela bien conocida entre la juventud rumana.

Malamidis ha traducido obras de teatro del español al griego y del rumano al griego (entre ellas, Las sillasde Eugéne Ionesco, representada esta última recientemente en Grecia con éxito y excelentes críticas). Últimamente concluyó la escritura de la obra teatral 0 Kvúog (El círculo) que se publicará en breve y que trata de una crisis aparentemente financiera, exis- tencial, ética, y sobre todo de esencia.

En todas sus obras, incluidas estas Reflexiones, predomina la pregunta oculta: ¿cuál es la esencia de la vida? El fin no es encontrar una respuesta, sino mirar, sin cegarse, cada vez más y más a la luz que transforma esa pregunta en la verdad que prevalece firme en una trayectoria tanto personal como colectiva, aunque ese trayecto cambie constantemente.

Petros Malamidis, que residió durante un tiempo en España (país al que él mismo denomina como el lugar de su corazón), considera un deber ver su propia obra escrita en español, lengua que él considera que constituye por sí misma una rima integrada en su poesía en lengua griega.