Comencé a escribir poesía hace un siglo. Conocer en el hospital de mi padre a Juan Ramón Jiménez, que se reponía de uno de sus periodos de depresión —escribió su Isla de la simpatía durante su exilio, en su segundo viaje a Puerto Rico— ha sido uno de los momentos que atesoro con más cariño. Mis poemas de entonces volaron entretejidos en los vaivenes de la vida que me tocó vivir. Durante años tormentosos mi educación transcurrió en varios lugares del mundo: Estados Unidos, Suiza, España (Universidad Complutense), Francia (La Sorbonne), y de regreso a Puerto Rico en 1961, el college del Sagrado Corazón. Mis estudios fueron interrumpidos por un matrimonio, un divorcio y un exilio voluntario a Nueva York con mi hija Cristina. Nueva vida, nuevos horizontes y desarrollo profesional. Terminé mis estudios en Hunter College, NY, con una especialidad en Comunicaciones. El destino y la voluntad me dejaron en España, donde resido. Mi mejor maestra fue la vida. Durante estos años volaron las palabras y quedó para siempre marcado en mi alma el amor a la poesía, entendida como deseo y redención.

Marianne Maldonado