Andrés Sanz del Castillo (Brihuega, Guadalajara, c. 1590, según Cotarelo y Mori) se confesó «menor criado» de don Francisco de Funes Villalpando y Ariño, segundo marqués de Osera, en la portada de su única obra: la Mojiganga del gusto en seis novelas (Zaragoza, Pedro Lanaja Lamarca, 1641). De nuevo Cotarelo y Mori aventuraba que debió de cursar leyes en las aulas de Salamanca, al hilo de la trama de El estudiante confuso, tercera de las historias de esta curiosa colección: «que era tal vez relator, o escribano, lo indican muchos pasajes». Del Val añadiría que pasó temporadas en Sevilla, Granada y Zaragoza. Sin embargo, las estampas andaluzas de La muerte del avariento y Guzmán de Juan de Dios –donde el narrador interno dice haber residido durante un bienio en la metrópoli hispalense– y Pagar con la misma prenda menudean por otros relatos del Barroco. Bastante más tuvo que frecuentar la villa de Ávila, en la que se ambienta La libertada inocente y castigo en el engaño. Catalina García (Biblioteca de escritores de la provincia de Guadalajara, 1899) retrasó –aunque sin razonarlo en demasía– las fechas de nacimiento y muerte de este marginado novelista (c. 1615-1680), documentando en los libros de matrimonios de la parroquia de San Miguel la partida nupcial, el 13 de marzo de 1590, de don Pedro Sanz, hijo de Juan Sanz y María del Castillo. Por ambos apellidos podemos suponer que acaso eran estos los padres y aquel el hermano de nuestro Andrés. No nos han llegado de él más noticias, ni parece que lo celebrara ningún ingenio de entre sus coetáneos.