Parajes en la luz de los días

«Para aquellos y aquellas cuyas lágrimas asoman en medio de las balas, en medio de las bombas…, más allá y más acá de toda inteligencia artificial, de todo ensayo de laboratorio»… dedica Carmiña Navia su último libro de poemas, Premio Internacional de Literatura «Virginia Woolf» 2024, el que vuelve a hacer de cada página un refugio y una esperanza.

16,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Peso 0,107 kg
Páginas

70

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788419928610

Año de publicación

2024

Sobre el autor

Navia Velasco, Carmiña

Navia Velasco, Carmiña

Carmiña Navia Velasco (Cali), profesora jubilada de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle y directora de la Casa Cultural Tejiendo Sororidades, es poeta y ensayista. Entre sus obras de poesía publicadas destacan: La niebla camina en la ciudad (1975), Poemas de otoño (1994), Oráculo 2000 América Latina (finalista en el Premio Internacional de Poesía Mística Fernando Rielo, 2000), El fulgor misterioso (2003), Geografías (2008), la antología Las calles amarillas (2010) y Corredores urbanos. Entre otros, ha publicado los ensayos: La poesía y el lenguaje religioso (1995), La ciudad interpela a la Biblia (2001), Guerras y paz en Colombia, las mujeres escriben (Premio Casa de las Américas, en la modalidad de Premio Extraordinario sobre Estudios de la Mujer, 2004), Poetas latinoamericanas, una antología crítica (2009), Rondando la pluma y la palabra (2017) y Narradoras en Colombia (2020).

En los tiempos oscuros que vivimos, ¿para quién se escribe? ¿Quién lee o quiere poesía? En tiempos en los que el mundo se desacralizó y reinan por doquier inteligencias de laboratorio, ¿qué podemos hacer con la palabra que brota desde el fondo del sentir y pensar? Palabra que sale desde honduras atravesando valles y colinas. Para mí es claro que el poeta o la poeta escriben en primer lugar para sí mismos, necesitan decirse, necesitan indagar sus sentimientos y la palabra es el instrumento que tienen a la mano, que se les atraviesa en los pulmones.
Pero la poesía se grita para otros, se pregona en la plaza, se dice a la luz de la vela o al fuego del incendio. La poesía no se puede callar. También la poesía es voz profética que redime desastres y anuncia nuevas lunas. Octavio Paz nos dice: «Abierto o cerrado, el poema exige la abolición de quien lo escribe y el nacimiento de los poetas que lo leen. La poesía es lucha perpetua contra la significación».
La poesía continuará existiendo, pésele a quien le pese… No hay tecnología, ni app o plataforma tan poderosas que logren acallarla. La poesía dirá, en el mundo del hoy y del mañana. Siempre será un albergue para los descontentos, para los melancólicos, para el mirar inquieto… Para aquellos y aquellas cuyas lágrimas asoman en medio de las balas, en medio de las bombas…, más allá y más acá de toda inteligencia artificial, de todo ensayo de laboratorio. La poesía, como los pájaros, las flores, las begonias, los trinos…, encontrará permanentemente su ruta y su palabra.

Carmiña Navia Velasco

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