Flores que daban gritos

Detalles del libro

Peso 0.700 kg
Páginas

122

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788418888342

Año de publicación

2021

Sobre el autor

Mármol Brís, María Socorro

Mármol Brís, María Socorro

María Socorro Mármol Brís (Bedmar, Sierra Mágina, Jaén). Maestra Nacional. Abogada. Mediadora. Narradora, poeta y gestora cultural. Promotora del I Encuentro Internacional de Literatura Virtual en la Universidad de Mayagüez (Puerto Rico). Directora del Foro Literario Iceberg Nocturno. Colaboradora en distintas revistas literarias. Conferencista. Obra publicada (individual y colectiva, prosa y poesía) en España, África y América. Creadora del modelo de Literatura Polifónica y su metodología —junto con el escritor colombiano Juan Revelo Revelo—, que ha producido desde 2011 hasta cinco libros polifónicos y múltiples talleres de literatura polifónica colaborativa. Coordinadora del libro Sierra Mágina, Territorio Literario. Diferentes Premios literarios tanto en poesía como en narrativa, los últimos: Premio Internacional de narrativa «Rubén Darío» 2018, I premio de relato breve CULVE Bedmar 2018, I premio Cuento Guzmán Merino de Bélmez de la Moraleda 2019.

Lector, tienes en las manos el libro de una mujer valiente. Hay un valor que nos lanza a salir al encuentro del peligro, es un valor activo, ardiente, que soslaya el miedo, y otro pasivo, vestido con la coraza de la resistencia, que nos impulsa a mantener nuestra posición, por fuerte que sea el huracán que nos azota. Socorro Mármol posee ambos y los manifiesta en uno de los terrenos más difíciles: el de la palabra. Esta mujer no tiene miedo a decir, a exponerse, a desnudarse o a mostrar debilidad: ni cuando avanza, ni cuando defiende la posición conquistada. (…) Por no desaforarse, Socorro resiste, como resisten esas flores que dan gritos, y que confieren título al poemario. 

Pese a que le ha entrado la manía de pensar que ya está cumplida, y que ha entrado en modo de despedida, aún nos debe Socorro muchos romances como el que cierra el libro, donde flota un olor campesino a lo Gabriel y Galán, y todo ello, a pesar de las ausencias, de los ausentes, de lo nombres tachados, de los besos omitidos; porque, a pesar de los pesares, o tal vez por ellos, cada día nos llega con su pan bajo el brazo y una orden urgente: vívase. 

Gloria Díez 

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