Mi lento andar de lámpara tenue

16,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Peso 0,131 kg
Páginas

66

Encuadernación

Rústica

Formato

15×21 cm

Idioma

Castellano

ISBN

9791387785857

Año de publicación

2026

Sobre el autor

Giaimo Chaves, Vivian

Giaimo Chaves, Vivian

Vivian Giaimo Chaves, Cartagena de Indias, Colombia. Miembro del Parlamento Internacional de Escritores y Coordinadora Literaria de la revista Libertad Poética Femenina. En noviembre de 2022, la organización Naciones Unidas de las Letras le otorgó el reconocimiento «Honor al Mérito» por su destacada obra poética.

Entre sus publicaciones se destacan el poemario La flor que cada uno calla (Ediciones Grainart), poemas en la revista Libertad Poética Femenina, artículos en el periódico El Universal de Cartagena y su participación en la antología Colores de la memoria. 50 poetas Caribe y Pacífico (Sial Pigmalión), entre otras.

Sus libros han sido presentados en la Feria Internacional del Libro de Cartagena (FELICAR), la Feria Internacional del Libro de Cali (FILCALI), el Consulado de Colombia en Miami, así como en diversas instituciones educativas y universitarias del país.

El cuerpo poético —el cuerpo palabrero, significante del yo lírico—, dialoga consigo mismo y con el Otro (y otros seres de sentidos) desde su azul lugar, lejos del mar. No espera, y su andar es lento de lámpara tenue. Habla escuchando bocas silenciosas que dan nombre a la existencia. Percibe colores de luz que se derraman, cayendo de la frente. Aguarda. A través de la ventana, tentación del ver o pulsión escópica, ve el caer de la manzana y el atravesar el cristal por saetas de luz. Augura el poder del solitario y la caída en picada del olvido. Recuerda para la madre su prodigio de ser. Enfrenta la duda, el espejo y su pregunta por el saber que sabe. El Otro, un Usted, nombra y ocupa de igual manera un lugar azul y desea ser ungido por mortal que teme a la culpa. En medio de un griterío, se escapa su niñez. Le pregunta qué ve en ella al caer. Y como Sísifo, sabe que nada es propio, mientras percibe la desnudez erótica del otro y su ser ondulante. Niega la indiferencia. Quiere rozar en un charco la imagen de la luna. Cree en el posible amor, adjura contra falsos filántropos pero afirman fe y amor de quien la dibuja. En una isla encuentra sosiego para el pensar. Es rebeldía. Los recuerdos le son un fardo; y la puerta de atrás es mundo indigno de la inclusión; porque la dignidad se otorga en la mirada. El cuerpo podría ser cercenado como las ramas de un árbol pero el alba es canto de pájaros libres y conciencia corporal. Se observa. Se sostiene en vigilia. En unión con el Otro se es. Y la verdad se opone a la mentira que niega el duelo. Y se vuelve a la fuente, sedienta; y en fuego y adiós, hay cantos aún en el silencio y en el abrazo de agua de ese Otro.

Poética de instantes del ser en su lucidez, vivencias y agonías; sobre todo en sus afirmantes pulsiones de vida.

Carlos Vásquez-Zawadzki

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