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La Fundación Alberti acoge la presentación del poemario ‘La vida cómplice’, de Francisco Lambea Bornay

  • El acto tendrá lugar el viernes 9 de diciembre, a partir de las 20:00 horas, en un evento de asistencia libre hasta completar aforo

Francisco Lambea Bornay, junto al concejal David Calleja, con su nuevo libro de poemas.

La Fundación Rafael Alberti (C/ Santo Domingo, 25) acoge el próximo viernes, 9 de diciembre, a partir de las 20:00 horas, la presentación del poemario de Francisco Lambea BornayLa vida cómplice‘, editado por Sial Pigmalión.

La asistencia a la actividad, organizada por la Fundación Rafael Alberti y la Concejalía de Cultura, es libre hasta completar aforo. El autor será presentado por el concejal de Cultura, David Calleja, y por Basilio Rodríguez Cañada, presidente de Grupo Editorial Sial Pigmalión.

David Calleja ha agradecido la doble vertiente que realiza Lambea, pues a su carrera literaria se une el hecho de que forme parte del gabinete de prensa municipal, «circunstancia que fortalece una labor constante, en la que unas notas requieren de una redacción más estrictamente periodística y otras necesitan de un aporte más artístico, especial o poético«. El concejal muestra su satisfacción «por que compañeros de trabajo triunfen también en otros campos«, y destaca su sensibilidad a la hora de escribir y la coherencia para abordar cualquier tipo de texto, esperando que ‘La vida cómplice’ sea secundada por nuevas obras.

Francisco Lambea Bornay nació en Villanueva de la Serena (Badajoz) el 21 de diciembre de 1968. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, actualmente forma parte del gabinete de prensa del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María. ‘La vida cómplice’ es su sexto poemario, tras ‘Meditación de tu nombre’ (2007), ‘Estampas familiares’ (2008), ‘Densidad del labio’ (2011), ‘El corazón de los días’ (2014) y ‘Tu luz sobre el olvido’ (2018).

El nuevo libro consta de cien poemas, la mayoría en verso libre, en los que Lambea traza una suerte de autobiografía en un canto que, como él mismo señala en la introducción, “define la existencia como una cosa seria, pero a la que no hay que mirar de continuo con ojos solemnes”. Una mirada tierna, en la que a veces no falta la ironía amable, cruza este “humilde requerimiento al existir que no pide, aunque tampoco desdeña, un sendero rutilante, que se conforma (…) con ir envolviéndose en la sencilla magia de la luz”. La dedicatoria resume el espíritu de la composición: “A esa complicidad que siempre le pedimos a la vida”.

Consciente de que “Así como la leña se consume,/ quedamente y en silencio/ y su alma se transmuta/ en un calor intenso, pero breve,/ arden los días en la pira del tiempo/ y es su ascua en la memoria”, el poeta valora aquello que damos en llamar pequeñas cosas: “el alba dibujando,/ con pincel trémulo,/ los perfiles,/ una conversación cualquiera,/ los paisajes que un tren torna fugaces,/ la redonda sinfonía de una carcajada,/ un beso desplegado a toda vela,/ el olor de la dama de noche en el jardín”.

02/12/2022 / Diario de Cadiz / Por: Delegación

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