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Premio Internacional de Literatura “Rubén Darío” 2019

PREMIO INTERNACIONAL DE LITERATURA “RUBÉN DARÍO” 2020

El Premio Internacional de Literatura “Rubén Darío” se crea en 2005 por el PEN Club Español y el Grupo Editorial Sial Pigmalión, para premiar a autores de todo el mundo que hayan destacado como poetas, narradores o ensayistas.
Un jurado prestigioso propone cada año a autores sobresalientes en diferentes géneros literarios y otorga este galardón, convocado para reivindicar la figura del poeta, narrador, ensayista, periodista y diplomático nicaragüense, Rubén Darío, máximo representante del modernismo literario en lengua española, el poeta que posiblemente haya tenido una mayor influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico, conocido como el príncipe de las letras castellanas, de quien se conmemora en 2020 el 153º aniversario de su nacimiento.
El Premio Internacional “Rubén Darío” ha sido otorgado, entre otros, a los escritores: José Alcalá-Zamora y Queipo de Llano, Miguel Ortega Isla, Emilio Ruiz Barrachina, Helena Cosano, Carlo Emanuele Ruspoli, Clemente Rodríguez Navarro, Carlos Orlando Pardo Viña, M.ª Socorro Mármol Brís y Fabio Martínez.
El jurado del Premio Internacional de Literatura “Rubén Darío” 2020, formado por José Aragón (Nicaragua), David Felipe Arranz, Inma Chacón, Javier Huerta, José Manuel Lucía Megías, Ridha Mami (Túnez), Fabio Martínez (Colombia), Gloria Nistal Rosique, José María Paz Gago y Basilio Rodríguez Cañada, concede por unanimidad este galardón al profesor y escritor extremeño Hilario Jiménez Gómez, por su libro Savia y ceniza. Poesía reunida (2003-2018).
El libro premiado será presentado en el aniversario del fallecimiento de Rubén Darío, en la próxima Feria del Libro de Bogotá (FILBO) y en la Feria del Libro de Madrid (FILM) 2020.

 

Madrid, 22 de enero de 2020

Basilio Rodríguez Cañada
Presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión

 


 

 

Hilario Jiménez Gómez (Montánchez, Cáceres, 1974) es Licenciado con Grado en Filología Hispánica y profesor de Lengua castellana y Literatura. Se ha especializado en los autores del 27, la literatura de vanguardia y la poesía española contemporánea, publicando diversos artículos, ensayos y ediciones críticas sobre Antonio Machado, Federico García Lorca, Rafael Alberti, María Teresa León, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Juan Antonio Gaya Nuño, Félix Grande o Concha de Marco, entre otros.
También se ha acercado a la poesía con Paisaje sin figuras (inédito), En un triángulo de ausencias (2003), Versos color naranja (2003), Delirio «in extremis» de un aguador con sed (2004), Diario de un abrazo (2008), Hoy es siempre todavía (2012), De la noche a los espejos (2015), El coleccionista de inviernos  (2016) y Para que la vida ocurra (2018). Sus poemas han aparecido además en revistas literarias y libros colectivos. En dos antologías temáticas se ha reunido una amplia selección de su obra poética: Aqva (2017) y Terra (2019).
Es el Cronista Oficial de la Antigua y Leal Villa de Montánchez, su pueblo natal sobre el que ha publicado diversos estudios. Recibió el premio «Diálogo de Culturas» en 2018 y el «Escriduende» de la Feria del Libro de Madrid en 2019. Desde 2006 mantiene abierto en internet su blog «Ausencias». En su diario Exprimiendo limones de madrugada (2013) han quedado recogidas sus páginas más personales. 

 

Savia y ceniza Hilario Jiménez Gómez nunca ha huido de sí mismo ni de aquellos que construyeron su idea de la poesía. Haciendo eso opta, sabiéndolo o no, por la perdurabilidad, por lo intemporal. A Hilario no lo han construido los poetas postmodernos a los que conoce muy bien, ni los poetas simbolistas franceses, ni la Generación de la Nocilla o Afterpop. A Hilario lo han construido aquellos autores a los que tarde o temprano hay que volver para reconocer de dónde venimos y qué pretendemos. Y ahí están todos nuestros clásicos desde el primero al último, ahí está la poesía popular castellana, ahí están Juan Ramón, Machado, Neruda y sobre todo nuestra Edad de Plata (Salinas, Lorca, Alberti, Cernuda, Hernández). En ese periplo que siempre supone conformar una obra poética, Hilario ha viajado y viaja cómodo, a su antojo, al ritmo de lo que le gusta y de lo que le ayuda a expresar sin forcejeos su visión del mundo y de la vida. Vida y mundo no pueden escindirse de esa materia que llamamos poeta. Aunque no sean la misma cosa. Y leyendo desde el primero de sus libros, En un triángulo de ausencias, hasta su más reciente Para que la vida ocurra, encontramos la evolución indudable de quien no sólo está madurando en la palabra sino de quien está madurando en su existencia. Porque palabra y vida son conceptos dispares pero al mismo tiempo parejos y la ósmosis entre ellos resulta necesaria. Él siente la poesía como una forma de ser y estar llana, directa e ineludible.

Cualquier poeta oscila, por lo general, de la oscuridad a la luz; del verso retraído y críptico, al verso más limpio e inteligible. Hilario Jiménez supo quedarse en este segundo estadio desde sus inicios. Por tanto su evolución no ha supuesto un lavado de ese enmascaramiento por el que han pasado otros, sino de un perfeccionamiento del poema, manejando cada vez con más soltura el adjetivo, escogiendo minuciosamente las palabras, buscando alejar la imagen de las lecturas pero sin perder la cercanía con el lector. En muchas ocasiones los lectores —esos seres autónomos y felizmente caprichosos— necesitan sentir la proximidad del texto, que el poema les hable de ellos mismos, de lo que entienden o les explica. Y es quizá aquí donde Hilario muestra su condición más didáctica. Quizá por eso es profesor de Literatura. Sus versos entran en el lector con la facilidad del docente experimentado que ama lo que hace y tiene la capacidad de transmitirlo. Quien busque en este autor un mundo imaginario, alejado o infranqueable, por muy propio que fuera, no lo encontrará. La lectura de su poesía es la lectura de los días que pasan, del agua que se posa en nuestras cabezas, de una calle empedrada, de la pérdida, del amor, de —valga la paradoja hablando de poesía— lo tangible.

En Savia y ceniza se reúne la obra poética de Hilario Jiménez Gómez que, en muchos casos, ha tendido a la dispersión. Con ella se tendrá una visión del conjunto, de su evolución y de sus metas, así como del sentido misceláneo de sus composiciones. Pero en esa producción aún reducida y en continua transformación, el lector no tendrá problemas para identificarse y reconocer que una parte de él está en esos poemas, que lo que allí se dice fue percibido o sentido por él mismo aunque al final fuera Hilario el encargado de llevarlo al papel.

Antonio Reseco

 

Aunque se han cumplido ya 15 años desde que apareciera mi primer poemario, no sé bien qué es la poesía. Quizá se aproxime mucho a la palabra «resiliencia» (tan nerudiana) quealude a esa valiente capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades, a ser incluso transformado por ellas, a superarlas serenamente. Para mí ella siempre ha sido una tabla de náufrago, mi cuartel de invierno.

El que aparece en cada uno de los versos que he reunido personalmente en las páginas de este Savia y ceniza soy yo. Definitivamente. Como en un viejo álbum de fotografías, en algunos casi no me reconozco; pero también sé que he sido ese… Y temeroso de mis principios y mis finales aquí comparezco, esperando quizá algún tipo de indulgencia.

Hilario Jiménez Gómez

 

La asentada poética de Hilario Jiménez se desarrolla normalmente en poemas muy condensados −varios poemas hiperbreves se quedan por su contundencia emotiva resonando en la memoria−, ambiguos a veces en el contenido y precisos en la forma. Otros destacan porque tienen esa gracia de la poesía tradicional, tan auténtica, tan difícil, que procede de la asimilación profunda de los poetas del 27, ensamblada a la perfección con enumeraciones caóticas, juegos de palabras, traslaciones semánticas o potentes metáforas irracionales.

Fermín Herrero

 

[…] Hilario Jiménez es un poeta hamletiano que interroga y reflexiona sobre la travesía del desierto que cada autor soporta en soledad, mediante la escritura, para hallar ese soplo de vida primigenio que las palabras a veces no pueden alcanzar. Sobrios, reveladores poemas que hablan de la invisibilidad de la Poesía, de la seca y sin embargo luminosa aspereza del camino emprendido, de ausencias, del dolor de la luz. Voz honda y lenta en esta escritura de silencios entre líneas cruzadas y a veces malheridas que sacude y convence.

Efi Cubero

 

[…] Me gusta mucho el tono meditativo y reflexivo de los poemas de Hilario Jiménez y la elegancia y la precisión imaginativa de sus versos, nacidos expresamente con esa vocación de celebrar la raíz de lo que somos, el sustrato que nos hace crecer.

Basilio Sánchez

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