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NATURALEZA Y SENTIMIENTOS


Nacido (1959) en Santa Ana, pequeña villa próxima a Trujillo, José Cercas conoce y ama aquel territorio berroqueño, un paisaje que suele aparecer como trasluz en todos sus escritos. Entre las obras que ha publicado cabe destacar El tiempo que me habita (2006), Los versos de la ausencia y la derrota (2009), Dana o la luz detenida (2011), oxígeno (2012), Detrás de la noche. Antología (2013), Los marcados días de la lluvia (2015) y Madre (2016). A estos poemarios se suma El Delta del Paraná, con el que obtuvo el premio Escriduende de la Feria del Libro de Madrid 2019, galardón instituido por Pigmalión para distinguir al mejor libro de prosa poética.

Dicho grupo editorial, que dirige Basilio Rodríguez Cañada, ha publicado la reciente obra de Cercas en la recién creada “Colección Extremadura”. Sobre la misma declaran sus responsables que va a seguir “cosechando lectores por méritos propios, porque nuestro deseo es compartir con ellos el entusiasmo por el gran patrimonio histórico, cultural y literario de esta extraordinaria y mágica región”.

Lo que en verdad sucede, que prologa la actriz y poeta Isabel Ordaz, recibió el Premio Internacional de Literatura Gustavo Adolfo Bécquer 2021 y responde sin duda a los criterios de calidad establecidos por el amplio comité científico de la serie.  Cada uno de sus poemas, llamativamente musicales, se construyen sobre anáforas que enfatizan las obsesiones del autor. Ninguna tan insistente como la nostalgia del amor acaso perdido, pero jamás olvidado, hacia la mujer de sus sueños. Al erotismo de casi todas las composiciones se añaden de forma ocasional la elegía por la madre, el disgusto del tempus fugit, alguna consideración metaliteraria, algún leve apunte autobiográfico o sociológico. Los versos, blancos y libres, de arte mayor, se agrupan en amplias entregas, donde las metáforas e imágenes surrealista van sucediéndose con admirable gracilidad. Y, siempre, la voz lírica revelando intimidades a la vez que localiza los ecos oportunos en la naturaleza circundante: los cerezos del Jerte, las estribaciones nevadas de Gredo, el deslumbre de la dehesa, los trigos y olivares de prometedores frutos…

“Il pleut sur mon coeur, comme il pleut sur la ville”, cantaba Verlaine para consagrar esa conjunción entre fenómenos naturales y estados de ánimo. Llueve y llueve, la noche se rompe en débiles cristales/y los jazmines, salivas en ristre/clavan sus espuelas en el agua./Llueve y llueve mientras nosotros somos,/mientras nos partimos bajo la lluvia yerma del pasado”, concluye el poema de Cercas “Llueve y llueve” (pp. 50-51), ya casi en la clausura del libro.

Expresiones tan felices como “Si la luna caminara con su aroma de trillo” (pág. 16), “los bramidos que arrancan el terruño” (pág. 24), “la luz cañiza de la cebada” (pág. 34), “la orgullosa altura del forraje” (pág. 50), “llora en movimiento el pasto” (pág. 52) o “los olmos sostenidos por el salitre” (pág. 63) nutren esos campos léxicos que asombran a la prologuista, atinada al destacar la feliz combinación entre el código y cuerpo de estos poemas.

Si Cercas escribe “con la pasión de la abeja que liba el néctar estéril de la melancolía” (pág. 60), según otro de sus versos, a los lectores nos toca dejarnos seducir por la dulzura que sus panales desprenden.

José Cercas Domínguez, Lo que en verdad sucede. Madrid, Pigmalión, 2021.

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