Ada pierde la cabeza

De las afinidades entre Vicente Araguas y Carmen Fernández afinidades surgió la idea de Ada, un personaje cada vez más dotado de vida propia, aunque en puridad la tenga. Vicente Araguas cree también que en la pureza (en la belleza, pues) de los primeros años está todo. Y a difundir esto se aplica desde el espacio sentimental y sensible donde se encuentra.

Edición trilingüe ilustrada como material didáctico y pedagógico para la enseñanza de las lenguas.

18,00 IVA Incl.

SKU: 9788416447077 Categoría: Etiqueta:

Detalles del libro

Peso 0.235 kg
Páginas

32

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano, Ingles y Gallego

ISBN

9788416447077

Sobre el autor

Araguas, Vicente

Araguas, Vicente

Luego de un largo recorrido por diferentes espacios literarios vuelve Vicente Araguas (Xuvia-Neda, Coruña, 1950) por donde solía: la poesía. Con este libro, que hace el número cinco de su obra poética en castellano —los tres anteriores, No se llora con la boca llena, Soleá, Ayer y todavía, publicados igualmente en Sial Pigmalión—, nuestro autor demuestra un momento de madurez, en el que la experiencia se combina con un espíritu independiente del que no puede surgir sino literatura en estado puro. Poesía, para el caso, donde lo culto y lo rebelde no son sino elementos complementarios, llegando casi al pleonasmo.

Doctor en Filología Inglesa con una tesis también publicada en Sial Pigmalión que lleva por título El mundo poético de Bob Dylan, Vicente Araguas ha hecho de su vida alarde cosmopolita, que lo lleva a multitud de viajes, interiores y exteriores, aunque siempre con objetivos literarios pues, autopoética, «se vive como se escribe, se escribe como se vive, y lo demás se os dará por añadidura». Algo así.  

ADA es una niña tierna, dulce, soñadora y sumamente despistada. Será su origen isleño (nació en una isla del Mediterráneo y ahora vive en otra del Atlántico) lo que la aisla un poco de la realidad, haciendo de ella un personaje a su bola, es decir, a su manera. En su libro anterior ADA se dedicaba a enumerar ratones (colorados) con los que vivía un verano tan particular como ella misma. Esta vez ADA tiene problemas para conciliar el sueño, por eso MAMÁ NIEVES, buena como el pan recién horneado, le cuenta la historia de aquel rey loco que se portaba rematadamente mal con sus mujeres. Ah, pero Ada confunde la realidad con el sueño, un poco lo que nos pasa a todos, y termina por meter la cabeza donde no debe creando un incidente de lo más chocante y aim divertido, aunque no para ella, en la noche plácida de peluches en la mano y pijamas confortables. El cómo acaba la historia deberá desvelarlo el lector. Esa persona fiel y entregada que terminará apreciando la buenísima resolución de MAMÁ NIEVES. Y por supuesto queriendo a ADA, personaje ya con serie particular, que empieza a tomar una vida tan real como su protagonista, niña feliz en esas islas que dicen Afortunadas. Como lo es, confesión propia, el creador de los textos de ADA, doblemente contento pues cuenta (para sus cuentos) con la mejor de las ilustradoras posibles. Con la que se dispone a seguir el recorrido de esta niña tierna, dulce, soñadora y sumamente despistada, que no para de hacer travesuras, de soñar con las estrellas y de bailar el «chipi-chipi» con los ratones colorados.

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