Soleá

A lo largo de medio centenar de soleares más una, la que incluye el prólogo, Vicente Araguas despliega su concepto epigramático sobre una infinidad de sentimientos. El de soledad, el primero. Pero acompañado de un humor intransferible, que se hace ironía (elegante por definición) para no incurrir en el sarcasmo. No solo eso, en este conjunto de estrofas mínimas, tres versos octosilábicos, con rima consonante en los impares, dejando que el par vaya por libre, hay también reflexión metaliteraria, erotismo, amor correspondido o correspondiente… Un libro de soleares que es una fiesta y una invitación al juego. Juego de espejos, sin duda, pero juego for sake of art, que así es –o debiera ser– la vida.

14,00 IVA Incl.

Detalles del libro

Peso 0.126 kg
Páginas

63

Encuadernación

Rústica

Idioma

Castellano

ISBN

9788416447718

Sobre el autor

Araguas, Vicente

Araguas, Vicente

Vicente Araguas (Xuvia-Neda, Coruña, 1950), doctor en Filología Inglesa, tiene un largo recorrido como escritor. Profesor de Poesía en la actualidad, ha venido ejerciendo la docencia, media y universitaria a lo largo de medio siglo. Escritor en gallego y castellano, si bien su dominio principal es el poético —su último libro publicado por Sial Pigmalión, Basilio de Brito ha vuelto a Lisboa—, ha frecuentado también ensayo —su tesis doctoral, El mundo poético de Bob Dylan, publicada también por Sial Pigmalión— y narrativa. Viaje al país de la luna es su primera novela en español, luego de tres anteriores que aparecieron en gallego. Este debut supone otra vuelta de tuerca a la novela histórica, bien que su evidente documentación dé un salto hacia la fantasía, eso sí, debidamente embridada. Un salto sin red de un autor de imposible encasillamiento. Como el rey, de quien de puro republicano, Araguas se siente parcialísimo. Vicente Araguas es hijo predilecto de Neda. Honor que dice no cambiar por ningún otro.

En este libro, a lo largo de medio centenar de soleares más una, la que incluye el prólogo, Vicente Araguas despliega su concepto epigramático sobre una infinidad de sentimientos. El de soledad, y no podía ser de otra manera, el primero. Pero un sentimiento de orfandad que, evitando el pleonasmo, no viaja solo, sino acompañado de un humor intransferible, que se hace ironía (elegante por definición) para no incurrir en el sarcasmo. No solo eso, en este conjunto de estrofas mínimas, tres versos octosilábicos, con rima consonante en los impares, dejando que el par vaya por libre, hay también reflexión metaliteraria (Pessoa, aquel gran solitario, sombra de sombras), erotismo, amor correspondido o correspondiente y toda una variación de bebidas largas (en vaso corto, eso sí, valga el oxímoron). Que tanto que vale en un libro contradictorio, de soledades acompañadas, de retruécanos, de cobras que cobran y se recobran. Un libro de soleares que es una fiesta. Y ahí es donde Vicente Araguas, poeta del Norte que mira hacia el Sur (pero sin perder jamás el Norte), se explaya y expande. Festero como es la soleá, en un libro que no deja de ser una invitación al juego. Juego de espejos, sin duda, pero juego for sake of art, que así es –o debiera ser– la vida.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Soleá”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *